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Historia del Carnaval de Mazatlán

Nov 20, 2017 | Las Gavias Grand | 0 Comentarios

Historia del Carnaval de Mazatlán

El Carnaval de Mazatlán es de los más grandes e importantes tanto de México como del mundo. Durante los cinco días previos al miércoles de ceniza de cada año, los mazatlecos celebran el carnaval. En 1998 el carnaval de Mazatlán cumplió 100 años de existencia en su fase moderna. Cada año, en las fechas carnestolendas, Mazatlán se transforma no sólo por los adornos que se instalan en algunas de sus calles sino también por la evidente actitud de la población predispuesta a la fiesta.

A pesar de ser una ciudad turística, el Carnaval nunca ha sido un atractivo turístico de la misma importancia que otras épocas del año como semana santa, verano o fin de año. Con la construcción de la nueva carretera, el crecimiento de la ciudad y el boom turístico que se ha generado en estos años, el Carnaval ha despertado interés turístico en la zona norte y noreste del país. Las inversiones han aumentado en la zona del malecón, por donde se encuentran varios de los mejores desarrollos de condominios en Mazatlán.

El Carnaval de Mazatlán se distingue de los otros carnavales del país y del mundo, porque aquí la diversión se ofrece al ritmo de la música de “banda”, es decir, la música de la Tambora  regional que de Sinaloa ha trascendido al mundo a través de lo que hoy se llama “la onda grupera”. La música de banda o tambora proviene de la música de viento que fue traída por migrantes alemanes a Mazatlán.

Otra diferencia es el programa, que incluye actividades culturales como certámenes de poesía, premio de literatura y espectáculos de enorme calidad artística. Eso hace que la fiesta se extienda a todos los sectores de la población y de todos los gustos de los mazatlecos y turistas.

La comunidad extranjera en Mazatlán, de origen estadounidense y canadiense, se han convertido en un grupo importante y gran animador del Carnaval. Son grandes promotores del evento en sus ciudades y regiones de origen, además que invierten en condominios en Mazatlán ubicados tanto en el malecón como en el Centro Histórico, las dos zonas carnavaleras por tradición.

Los días de Carnaval son días de asueto. La fiesta dura desde el ocaso hasta el amanecer. El Carnaval transforma la calle en marea de gentes que caminan, se estacionan o bailan bajo la influencia de varios géneros musicales. No importa el confeti en la boca, importa el estar allí, disfrutando la sensación de exceso, hasta vaciar el bolsillo o hasta agotar las energías.

El ambiente de fiesta en toda la ciudad es muy atractivo para el visitante que es muy difícil que experimente ésta sensación en sus ciudades de origen.

Es por eso que el Carnaval se ha vuelto cada vez más atractivo para el turista y para invertir en condominios en Mazatlán. Inclusive, no es descabellado pensar en construir condominios en Mazatlán dirigidos al público que quiere disfrutar del Carnaval más que cualquier otro espectáculo. No existen todavía condominios en Mazatlán que hayan sido construidos para poder disfrutar el Carnaval primero y después otros atractivos de la ciudad.

Los cambios que ha sufrido el Carnaval a lo largo de la historia no han alterado el carácter original de esta fiesta popular. Sólo cambió el escenario de su realización al crecer el número de habitantes de la ciudad. Ahora el escenario principal de la fiesta lo constituyen el Paseo de Olas Altas, Paseo Claussen y la Avenida del Mar, antes de llegar a la Zona Dorada. Es ahí donde se encuentran varios de los mejores condominios en Mazatlán.

Todas las noches comprendidas entre el viernes y el martes de carnaval, Olas Altas y el Paseo Claussen — que probablemente son los mejores paisajes de Mazatlán, las tarjetas postales favoritas — se convierten en un gigantesco centro de reunión y baile. Es común que tanto los mazatlecos como los turistas nacionales y extranjeros, renten cuartos de hotel, departamentos o compren condominios en Mazatlán para ver tanto el Carnaval como disfrutar de muchos otros atractivos con los que cuenta la ciudad. Cerca de 60 mil personas ingresan al paseo en la mejor de sus noches. A todo lo largo del malecón se encuentran distribuidos numerosos templetes sobre los cuales diversos grupos musicales ofrecen conciertos. Lo más fácil es rentar o invertir en un condominio en Mazatlán si se es turista y bajar a caminar y perderse entre la multitud carnavalera. Es la mejor manera de disfrutarlo y vivirlo.

La celebración oficial inicia siempre en viernes y culmina el martes siguiente, víspera del miércoles de ceniza. Sin embargo, el ambiente de fiesta empieza a sentirse muchos días antes. Las campañas de los candidatos a los reinados de Carnaval, Juegos Florales, Infantil y de la alegría o “Rey Feo”, son un preámbulo carnavalero, donde los candidatos recorren las calles de la ciudad con música y bailes. Otros eventos carnavaleros importantes son exposiciones en donde se divulgan aspectos históricos de Carnaval, la Velada de la Artes, y la elección de la reinas.

La Reina del Carnaval debe ser elegida antes que empiecen las celebraciones. Para seleccionar a la reina, los mazatlecos han elegido diversos métodos: concursos de belleza, votos económicos y hasta la designación unipersonal. La candidata ganadora del segundo lugar en la competencia es designada Reina de los Juegos Florales. También participan las niñas aspirantes al reinado de la infancia y los caballeros como Rey de la Alegría.

Las majestades carnavaleras son coronadas en el estadio de béisbol de la ciudad. Un enorme escenario se levanta en medio del “diamante”, artistas nacionales se presentan en conciertos y se diseñan escenografías para cada una de las coronaciones.

 Los primeros carnavales

En Mazatlán, el carnaval se celebra prácticamente desde la llegada de los primeros pobladores a instalarse de manera definitiva en este territorio.

El 12 de febrero de 1827 en Mazatlán se realizó un “convite, mascarada, y comparsa” en el que participaron los soldados que vigilaban el puerto. Ésta celebración es la más antigua que se conoce y da cuenta del antiguo arraigo del Carnaval en Mazatlán. Ese suceso está documentado en un Informe del Comandante del Escuadrón de Mazatlán, Capitán Juan Antonio Muñoz. Existe también otro testimonio de un soldado estadounidense que presenció un carnaval durante la Guerra entre México y los Estados Unidos entre 1846 y 1848.

Según las crónicas antiguas, el martes de carnaval, cuarenta o cincuenta mazatlecos enmascarados, vestidos con una larga túnica y con un gorro de cono, a pie o montados en burro o mulas, recorrían las calles de la ciudad  diciendo chistes, improvisando canciones irónicas, introduciéndose en los domicilios y adoptando una actitud de fiesta y bullicio. A su paso, los enmascarados iban echando harina por todos lados.

La tradición de la harina duró muchos años y se volvió muy popular durante las últimas décadas del Siglo XIX. Los cascarones de harina se volvieron populares en las calles, fiestas privadas y reuniones.

Durante el porfiriato, Mazatlán se convirtió en una rica y próspera ciudad que se preciaba de ser culta y educada. Fue en esas épocas, cerca del Siglo XX cuando se propuso la erradicación de los juegos de harina.

Los intentos por prohibir el juego de la harina fracasaban una y otra vez. Si no era posible eliminar la fiesta habría entonces que transformarla, cambiar la harina por el confeti, la serpentina, el oropel y los desfiles alegóricos.

El pueblo adoptó de manera rápida el nuevo Carnaval. Los cascarones de harina se transformaron en cascarones de confeti y surgieron los carros alegóricos que causaron  sensación. Las máscaras se volvieron populares y símbolo del Carnaval.  En los últimos años de los 80 y a principios de los 90, el cascarón se prohibió de manera definitiva, debido a que la gente lastimaba a los participantes del desfile alegórico, incluyendo a las reinas y demás participantes.

 

En 1898, el carnaval pasó de ser una celebración realizada espontáneamente por los habitantes del puerto a ser una fiesta gobernada por un comité civil, una “Junta”, creado para este propósito. Ese año marcó el nacimiento de la “Era Moderna” en la historia del Carnaval de Mazatlán. Esto lo convierte en el carnaval más antiguo del país de los que se organizan de esta manera.

El martes 22 de febrero de 1898,  se abrió paso, entre la multitud arremolinada en las calles de la plazuela Machado, la primera procesión de carros y bicicletas adornadas de esta historia. La Plazuela Machado sigue siendo un sitio importante para el Carnaval, aunque desde hace muchos años, ya no hay desfiles ahí, sino conciertos.

 

Un cambio importante en la celebración del primer carnaval de la “Era Moderna” fue la elección de un rey para hacer parodia de las añejas monarquías europeas. Al frente del primer desfile de carnaval en la historia del puerto, el primer Rey fue el blanco de la atención general y de los proyectiles de cascarón de aquellos carnavaleros locales que aún se resistían a abandonar la práctica del Juego de Harina.

En 1900 hace aparición estelar la figura de la Reina en la persona de Wilfrida Farmer, limitada al papel de consorte del rey Teodoro Maldonado o Teodorico.

Winifred Farmer nació en Garland, Maine, el año de 1882. Su padre el Sr. Federico Farmer se estableció en Mazatlán desde 1885, llegando a poseer un taller especializado en la compostura, reparación y pintura de toda clase de carruajes. Winnie, como le decían de cariño, llegó muy pequeña a Mazatlán y aquí vivió durante más de veinte años. En 1917 regresó a su país de origen. Hablaba perfectamente el español, según cuentan. Aquí se casó y tuvo una hija. Winnie tenía diecisiete años cuando su padre le permitió figurar como consorte del rey del carnaval. Desde joven Winnie es descrita en las crónicas como muy servicial y afectuosa.

En 1956, regresó a Mazatlán para desfilar de nuevo como reina. Tenía 64 años.  Winnie Farmer es considerada como la primera reina del Carnaval de Mazatlán.

El curso de los carnavales cambió cuando, a principios del siglo XX,  se estableció un concurso popular para elegir a la Reina mediante cupones recortables que debían ser depositados en ánforas colocadas en puntos estratégicos de la ciudad.

Eso le dio un matiz de competencia que, desde el principio llamó la atención de la comunidad mazatleca. Todas las clases sociales, sin distinción se veían involucradas en la competencia. Los Comités han sido integrados por personajes de prestigio, abogados, generales, políticos, artistas, funcionarios públicos y empresarios.

La figura del Rey pasó a segundo plano y luego cambió para elegir a un “Rey Feo” como algo chusco.  Después se le re bautizó como “Rey de la Alegría”.

Los Juegos Florales

Los Juegos Florales surgieron fuera del Carnaval en 1925. Su origen fue un concurso poético junto con otros concursos literarios para impulsar la economía local. En 1928, los Juegos Florales se integraron al Carnaval.

En las etapas iniciales de los Juegos Florales se premiaba poemas de formas clásicas; a partir de los años setenta del siglo XX se otorga la llamada flor natural a poemarios de formas y temas libres. Han sido ganadores de este certamen poetas originarios de diversos estados de la república.

Los carnavales infantiles

El carnaval nunca estuvo dirigido al público infantil, pero siempre fue muy popular entre los niños.  Debido a eso y, también para darle un aire más familiar al evento, en 1900 se llevó a cabo el primer desfile infantil de carnaval  y se incluyeron niñas y niños en los carros alegóricos de las reinas.

En la década de los veinte se organiza por primera vez una versión infantil del carnaval mazatleco, pero enfocado a los niños: se eligieron monarcas, se realizaron desfiles, concursos de disfraces de fantasía y bailes. Esas celebraciones se desarrollaban aparte del Carnaval.

No fue hasta 1968 que se integró de manera oficial al calendario. La elección se realiza mediante votos económicos. Los festejos infantiles se realizan el lunes previo al martes de carnaval. Ese día, se lleva a cabo un baile para niños con concurso de disfraces y es coronada la reinita junto al concierto de un artista famoso.

El Carnaval hoy

El Carnaval de Mazatlán sigue festejándose de la misma manera. El cambio más importante que está experimentando es que ahora y en un futuro, el Carnaval recibirá más turistas nacionales que antes.

Esto ha aumentado el flujo de turistas e inversiones en condominios en Mazatlán y otro tipo de propiedades. El Carnaval es uno de los atractivos más importantes que tiene la ciudad y los inversionistas en condominios en Mazatlán lo toman en cuenta como razón de peso para invertir.

Además de los desfiles y coronaciones, existe también el “Combate Naval” donde se hace una representación de la batalla que se llevó a cabo durante la intervención francesa entre “La Cordeliere” y los Mazatlecos. Los juegos pirotécnicos son cada vez más espectaculares y en un futuro se espera que vayan evolucionando con el uso de las nuevas tecnologías, así como también el diseño de los carros alegóricos.

El “Combate naval” es uno de los principales atractivos del Carnaval. La mejor manera de disfrutarlo es viéndolo desde le azotea de una casa o de algún cuarto de hotel o condominio en Mazatlán ubicado en la zona de Olas Altas.

Es por eso que varios de los condominios en Mazatlán ubicados en esa zona, tienen mucha demanda. No sólo es por la vista del mar, las puestas de sol y la arquitectura de la zona que le da un aire especial, sino también para disfrutar del espectáculo de luz y pirotecnia que es el “Combate Naval”.

Si usted busca invertir en condominios en Mazatlán para venir a ver a disfrutar el Carnaval, los sitios ideales son cualquier desarrollo de condominios en Mazatlán ubicados en el Centro Histórico.

Los condominios en Mazatlán que se encuentran en el  Cerro del Vigía o el Cerro de la Nevería también son ideales para ver el “Combate Naval”.

Los condominios en Mazatlán ubicados en el Paseo Claussen por la parte de la zona llamada como “Playa Norte” ofrecen también la mejor vista para observar los desfiles de carros alegóricos, más no el “Combate Naval” ya que éste se lleva a cabo en Olas Altas y no se alcanza a observar en esa parte de la ciudad.

Los condominios en Mazatlán ubicados a lo largo de la Avenida del Mar son especiales también para disfrutar los desfiles. Otros condominios en Mazatlán ubicados en otras zonas, si bien no son ideales para bajar y caminar en el Carnaval u observar los desfiles, no se encuentran demasiado lejos de la zona carnavalera. Mazatlán sigue siendo una ciudad relativamente pequeña.

La ciudad está experimentando un boom en cuanto a crecimiento y construcción. Cada vez se edifican más torres de condominios en Mazatlán a lo largo y ancho de la ciudad, pero sobretodo cerca de la playa. Son buenas épocas para invertir en condominios en Mazatlán, ya que la demanda crecerá conforme pasen los años. Vienen nuevos proyectos que cambiarán la cara de la ciudad y aumentará la plusvalía de las zonas donde se construirán los proyectos. Es muy probable que se llenen de proyectos donde veremos nuevos y modernos desarrollos de condominios en Mazatlán.

“En Mazatlán el tiempo se mide por Carnavales” se dice por ahí y es cierto. El Carnaval es una celebración muy importante para los mazatlecos y la forma en que lo celebran es única en el mundo. No existe otro Carnaval como el Mazatleco. Los hay más grandes como el de Río, más artísticos como el de Venecia o más atrevidos como el de Nuevo Orleans, pero ninguno con las características del Carnaval de Mazatlán.

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